Cuento africano (I)

Un cuento africano es un trozo de historia de África. La tradición oral ha tenido y sigue teniendo mucha relevancia para transmitir la historia generación tras generación en Gambia. En esta ocasión, os compartimos la primera parte de este Cuento Africano (I).

 

Hemos querido recoger este cuento en palabras de Amadou Hampaté Ba que recopiló algunos cuentos en este maravilloso libro Cuentos de los sabios de África (Paidós, 2010).

Amadou fue un historiador, escritor y etnólogo de Mali. Gran defensor de la tradición oral como fuente auténtica de conocimientos.

Amadou Hampaté Ba afirmaba que:

En África cuando un anciano muere, una biblioteca arde”

 

cuento africano (I)

 

 

Disfrutad de este cuento como nosotrxs y otras personas antes lo han disfrutado y con él han aprendido…

 

 

Cuento Africano (I) primera parte

El rey que quería matar a todos los viejos

 

                                En una ciudad de la alta sabana, en el corazón del reino de Tula-Heela, un día el rey murió, y M’Bonki, todavía joven e inexperto, se sintió tan cegado por el poder que acababa de heredar que pronto aspiró a ejercerlo sin límites, y sobretodo sin tener que hacer frente a las eternas reprimendas de los viejos. Sólo quería una cosa: mandar libremente a los jóvenes de su pueblo y hacerles cumplir todas las fantasías sin que nadie lo molestase.

 

cuento africano (I)

 

Una noche soñó que los ancianos, caminando en fila india, llegaban uno tras otro a leerle la cartilla y oponerse a su voluntad. Esa misma mañana convocó a todos los jóvenes del pueblo en la plaza mayor, que estaba frente a su palacio, y les ordenó que fueran a matar a su padre, a sus abuelos… ¡en fin, que mataran a todos los viejos del pueblo! Y los amenazó de muerte si no cumplían la orden.

                –Quiero que mi país sea como la naturaleza de las primeras lluvias de la invernada (la estación de las lluvias) –les dijo-, que por todas partes sólo haya hierba verde y ni una sola brizna de hierba reseca o amarilleada por el tiempo. ¡A partir de ahora sólo quiero ver rostros jóvenes!

 

Apesadumbrados, los jóvenes se retiraron e hicieron lo que el rey les había ordenado. Todos menos uno.

Éste, llamado Taasi, estaba muy unido a su anciano padre, cuya sabiduría admiraba. Por eso, al caer la noche, lo hizo salir de su cabaña sin hacer ruido. Cruzando por las hierbas altas para escapar de las miradas de los demás, y lo condujo hasta la cueva que había descubierto en la falda de una colina. Lo instaló allí, le dejó una buena provisión de comida y de agua, y le prometió que iría a verle cada noche a escondidas.

 

cuento africano (I)

 

A la mañana siguiente, el rey volvió a reunir a los jóvenes.

                –Y bien, ¿están muertos todos los viejos?-preguntó.

                –-respondieron los jóvenes.

                –Bien. Ahora os voy a pedir que hagáis algo por mí. Querría que confeccionarais para mi montura real, este alazán dorado que, como sabéis, sólo bebe leche de las vacas blancas del Sahel, una traba trenzada únicamente con granos de arena fina. Traédmela en tres días. De lo contrario, este verdugo os cortará la cabeza.-Y, satisfecho, volvió a su palacio.

Los jóvenes se quedaron helados. Por un momento se quedaron incluso sin habla. Cuando salieron de su asombro, se oyeron exclamaciones por todas partes: “¡Cómo! ¿Una traba hecHa de arena? ¡Pero eso es imposible!”, dijo uno. “¿Cómo vamos a tejerla?-gimió otro-. ¡Se tejen las fibras, no la arena!”. “¡Cuidado!-advirtió el más mayor-. Cuando el rey dice una cosa, la cumple. ¡Y si no hacemos lo que nos pide, nos matará a todos!”.

 

Por mucho que reflexionaron, se lamentaron e invocaron a los antepasados, nadie encontró una solución milagrosa

 

Al atardecer Taasi, el muchacho que había salvado a su padre, fue a reunirse con él en la cueva para llevarle la cena. Como era costumbre, esperó a que su padre acabara de comer para contarle sus preocupaciones.

                –Padre-le dijo-, el rey M’Bonki, después de haber matado a todos los viejos, se propone matar a todos los jóvenes.

                –¡Más le vale no hacerlo!-exclamó el anciano-. El jefe que mata a todos sus súbditos se convierte en el guardián de un cementerio… ¿Y por qué iba a hacerlo?

                –Acaba de pedirnos a todos los jóvenes del pueblo que hagamos algo imposible.

                –¿Ah, sí? ¿Y de qué se trata?

                –Nos ha ordenado que confeccionemos una traba para su caballo, pero quiere que esté trenzada con granos de arena. Y si no se la llevamos en tres días, hará que nos corten la cabeza. ¿Qué será de nosotros? ¿Cómo podemos satisfacerle?

                –Es muy sencillo-respondió el anciano-. Hijo mío, acerca tu oreja para que mi boca deposite en ella lo que le dirás al rey M’Bonki cuando estés delante de él.

Taasi acercó dócilmente la oreja a la boca de su padre y retuvo la lección que el viejo le dictó.

 

cuento africano (I)

 

… Bakan buka jaka fon, tabi aljana…

 

En el próximo post, la segunda parte de El rey que quería matar a todos los viejos (o nadie puede verse la coronilla).

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